VIAJE A GLASTONBURY STONEHENGE Y ALREDEDORES
Este Viaje a Glastonbury Stonehenge y alrededores es viajar a tierra de Magia, Brujas, puertas dimensionales y Leyendas Artúricas.
Dice la leyenda que Ávalon era una isla situada en el Suroeste de Inglaterra, en el condado de Somerset, en la actual Glastonbury.
Hoy en día es un lugar de peregrinación para muchos místicos en busca de espiritualidad y de conexión con las energías telúricas, ya que en ese punto estratégico, en lo alto de la colina donde emerge la torre Tor, convergen dos de esas líneas energéticas: la de San Miguel o de Dragón y la de Santa María.
Entrar en este pueblo es como atravesar una de esas puertas a otra dimensión. Desde nuestro lugar de hospedaje, un caserón de varias plantas regentado por una bruja llamada Adele, divisábamos la impresionante Abadía.
Cada mañana, a través de una de sus ventanas, observábamos la neblina que cubría la vegetación, los cuervos revoloteando sobre la cocina del Abad y, en lo alto de la colina, la majestuosa torre Tor.
TABLA DE CONTENIDOS
2. Qué ver en Glastonbury Stonehenge y alrededores
3. Ruta
5. Primera toma de contacto con Glastonbury
6. Tintagel Cueva de Merlín y cascada de Saint Nectans Glen
8. Glastonbury la Abadía, Torre Tor, Chalice Well
1. INTRODUCCIÓN A ÁVALON
Viajar a Glastonbury es viajar a una tierra de Magia, Brujas, puertas dimensionales y Leyendas Artúricas.
Dice la leyenda que Ávalon era una isla situada en el Suroeste de Inglaterra, en el condado de Somerset, en la actual Glastonbury.
Hoy en día es un lugar de peregrinación para muchos místicos en busca de espiritualidad y de conexión con las energías telúricas, ya que en ese punto estratégico, en lo alto de la colina donde emerge la torre Tor, convergen dos de esas líneas energéticas: la de San Miguel o de Dragón y la de Santa María.
Entrar en este pueblo es como atravesar una de esas puertas a otra dimensión. Desde nuestro lugar de hospedaje, un caserón de varias plantas regentado por una bruja llamada Adele, divisábamos la impresionante Abadía.
Cada mañana, a través de una de sus ventanas, observábamos la neblina que cubría la vegetación, los cuervos revoloteando sobre la cocina del Abad y, en lo alto de la colina, la majestuosa torre Tor.
Glastonbury es uno de los lugares más místicos de Inglaterra. Recorriendo sus calles nos podemos cruzar con brujas y brujos que merodean por las tiendas para comprar algún objeto mágico, así como el atractivo que genera una zona marcada por las leyendas artúricas y griálicas.
Actualmente esta ciudad está habitada por unas 10.000 personas y en verano aumenta, debido al famoso festival de música al aire libre más grande de Europa.

27/12/2014
Llegamos a Glastonbury en un vuelo con destino Bristol el 27 de diciembre de 2014. Después de alquilar un coche y adaptarnos a él, nos pusimos en marcha. Los vehículos con cambio de marchas automático cuestan el doble que el de cambio manual, así que cogimos el de cambio manual y a la aventura.
Conducir por la izquierda requiere mucha atención, sobre todo en los cruces y las rotondas. El copiloto es de gran ayuda.
Como es habitual el GPS nos marcó la ruta que más le convenía, llevándonos por carreteras secundarias. En un principio no nos hizo mucha gracia, pero eso nos permitió deleitarnos con los paisajes de la campiña inglesa, que en pleno invierno tienen un ambiente especial, haciéndonos sentir como en una película de otra época.
2. QUÉ VER En GLASTONBURY, STONEHENGE Y ALREDEDORES
Este viaje tenía dos alicientes, por un lado queríamos visitar todo lo relacionado con las leyendas Artúricas de Geoffrey de Monmouth; Camelot, el Rey Arturo, su reina Ginebra, Lancelot, el Mago Merlín (Myrddin) y como no, la bruja Morgana.
Por otro lado estaba todo lo relacionado con lugares mágicos, brujería, centros de meditación y terapias alternativas.
Aquí descubrimos que la línea que separa la leyenda, la magia y la religión es muy fina.
Tal y como explican los textos antiguos, José de Arimatea emigró desde Jerusalén a Inglaterra después de la muerte de Cristo y fundó la primera Iglesia Católica, la actual Abadía de Glastonbury. En su viaje se llevó consigo el Santo Grial, una de las tantas leyendas sobre el paradero del Cáliz de Cristo.
Sabíamos de antemano que no íbamos a encontrar ni el Santo Grial, ni la Dama del Lago, ni la espada de Excalibur, pero nos inquietaba la idea de la aventura que suponía un viaje así.
3. RUTA
Primer Día: Glastonbury
Segundo Día: Tintagel, Saint Nectans Glen
Tercer Día: Stonehenge, Avebury y Bath
Cuarto Día: Abadía, Torre Tor, Chalice Well
4. ALOJAMIENTO EN GLASTONBURY
Nuestra primera toma de contacto fue en El B&B Covenstead, situado en la calle Magdalene, calle que flanquea la Abadía junto con High St.
Adele, su pareja turca y su Samoyedo blanco regentan el “hostal”, que más que un hostal en realidad es un museo en toda regla de Witchcraft o brujería.
Ella nos explicó que procedía de una saga de brujas, su madre y su abuela ya lo eran. Nosotras no lo pusimos en duda en ningún momento por todo lo que vimos allí.
Percibimos que Adele tenía en los brazos y en la cara unas marcas rojas. Nos preguntamos entre nosotras que le podía haber pasado.
La respuesta no se hizo esperar mucho tiempo. Nos explicó, de forma espontánea, que hacía unos días un enjambre de avispas la atacó, quedando inconsciente. Comentándonos que le fue de muy poco, ya que las picaduras le provocaron un colapso general.
Nos quedamos con la duda de saber si ese ataque no sería consecuencia de sus prácticas oscuras. Pero no quisimos preguntar.
Descripción del B&B Covenstead
Tanto las habitaciones como las zonas comunes están repletas de objetos relacionados con la brujería como: ouijas, muñecos de vudú, libros y animales en tarros de formol.
Así como todo tipo de útiles para leer el futuro: colecciones de tacitas de té, cartas del tarot y bolas de cristal de un gran valor económico.
También pudimos ver escritos originales de Gerald Gardner, escritor ocultista y brujo practicante fundador de la wicca moderna.
En el piso inferior hay una sala decorada al puro estilo Witch que Adele, muy gentilmente, nos la ofreció por si estábamos interesadas en realizar algún ritual mágico.
Sin duda, un lugar auténtico y real para todos aquellos amantes del esoterismo.
De hecho, nos comentó que muchos de sus objetos de brujería los tenía cedidos al Witchcraft Museum de la localidad de Boscastle, Cornwall.



El hostal estaba genial y cabe destacar el desayuno, que era espectacular y muy abundante.
Además de regentar el B&B, Adele tiene dos tiendas en la calle High St. (con el mismo nombre), donde se puede comprar cualquier cosa para hacer hechizos.
La verdad es que no nos fuimos de aquel pueblo sin hacer acopio antes de varias cosillas.
El vehículo lo estacionamos en el parking gratuito del centro comercial Morrison, muy próximo al Covenstead. La mejor manera para visitar la ciudad es a pie.
5. Primera toma de contacto con Glastonbury
Nada más dejar las maletas en el B&B Covenstead (Aquelarre) nos pusimos en marcha. Nuestra primera toma de contacto con Glastonbury fue la calle Magdalene hasta High Street.
La calle principal es High Street y los establecimientos dedicados a la venta de objetos de brujería, esoterismo y medicinas alternativas están por todas partes.
La escenografía del lugar era tal que nos sentíamos como en una de esas películas de Harry Potter..
Justo en el cruce de las calles Magdalene con Hight Street, encontramos la plaza Market, con el emblemático hotel The Crown y una tienda llamada: Cat & Cauldron, a la que entramos para curiosear.
En ella encontramos a un hombre muy peculiar. Algo grueso, con barba larga y ropajes antiguos, parecía sacado de una de esas películas de fantasía tipo el señor de los anillos.
La tienda está repleta de objetos mágicos como varitas, pentáculos, calderos, hierbas mágicas, etc.
Por un casual nos enteramos que podíamos adquirir, por un buen precio, algunos gramos de raíz de mandrágora. La mandrágora es una planta alucinógena cuyas raíces y hojas, en poción, utilizaban las brujas para sus “vuelos” en las noches de akelarre. Tiene un olor muy peculiar y no es fácil encontrarla.
Curioseando entre las polvorientas estanterías observamos varios frascos con unas etiquetas que indicaban lo que había en el interior: Pelo de Yeti, Diente de Dragón, Sangre de Troll, entre otros. Salimos del establecimiento con una sonrisa después de haber encontrado estas “ cositas “ tan extrañas.



Hight St
Es una calle no muy larga que se recorre rápido, pero merece la pena subirla lentamente y explorar los callejones laterales que hay a ambos lados, ya que se encuentran la mayoría de tiendas con encanto, ya sea de esoterismo, minerales o plantas medicinales.
Al principio de High Street (subiendo desde la plaza Market) a mano derecha, hay uno de estos callejones con diversos establecimientos con mucho encanto. Adele nos habló de un centro de meditación femenina que se encuentra en ese lugar. Entramos para verlo.
Iglesia de San Juan Bautista
Seguimos recorriendo la calle High Street y a mitad de camino, a mano izquierda, llegamos a la iglesia de San Juan Bautista, segundo templo más importante después de la Abadía.
Antes de entrar observamos en los jardines, a la derecha, un curioso laberinto cretense o Laberinto del Minotauro.
Es uno de los primeros laberintos que se construyeron y proviene de la mitología griega. Entre los años 100 al 500 a.C dichos laberintos ya aparecían grabados en las monedas de dicha época.
Su belleza nace de su simplicidad.
«En el laberinto , uno no encuentra al Minotauro, se encuentra a sí mismo “, Herman KERN.
Adentrarse en el laberinto en busca de nuestro minotauro personal, hacerle frente y salir de él, es un perfecto ejercicio de relajación y meditación.
Lástima que el laberinto que nos atañe está vallado y no se puede recorrer.
Ya en el interior de la iglesia cabe destacar la singularidad que, una vez dentro, la línea telúrica de San Miguel pasa por el último banco de la parte izquierda.
6. Tintagel cueva de merlín y cascada de Saint Nectans Glen
28/12/2014
Iniciamos el segundo día en tierras inglesas con un perfecto y abundante desayuno, para después proseguir nuestro viaje en busca de Camelot y la cueva de Merlín.



Tintagel cueva de Merlín
A unas 2 horas de camino en coche, dirección Oeste, se encuentra Tintagel.
Cuenta la leyenda que allí se encontraba el castillo de Camelot y la cueva de Merlín, situada a pie de playa, debajo del acantilado.
Tintagel en el siglo VI era una próspera comunidad, hasta allí llegaban cerámicas importadas del mediterráneo y era un lugar con un próspero comercio.
Una vez llegamos al enclave vimos varios aparcamientos donde se puede estacionar el vehículo previo pago. Si no te paras y sigues la carretera hasta el final se llega al Hotel Camelfort, el cual no está comunicado con el castillo ni con la cueva, pero ofrece buenas vistas frontales de Tintagel.
A nivel paisajístico es un enclave especial, situado en la costa de Cornualles.
Desde la parte alta del castillo las vistas son espectaculares.
Volvemos al estacionamiento de pago donde empiezan las escaleras que descienden hasta la playa. Una vez en la playa la cueva queda a mano izquierda. Hay que aprovechar el momento en que las olas bajan para saltar al otro lado y poder entrar en la cueva.









De vuelta al coche vimos diversas tiendas de souvenirs con merchandising del Rey Arturo.
Al lado de la zona de aparcamiento que da acceso al camino del castillo de Tintagel hay un establecimiento, tipo panadería, que hacen unas empanadillas de patata y carne (más patata que carne) que comimos, hambrientas, después de la visita.
Cascada de Saint Nectans Glen
Unos lugareños nos explicaron que podíamos visitar una cascada que se encontraba muy cerca del allí, concretamente a unas 2 millas, unos seis minutos en coche dirección noreste. Una vez pasado el pueblo de Bossiney, a dos minutos más en coche, a mano izquierda se encuentra un pequeño el parking gratuito y en frente el camino que te lleva a la cascada.
El paraje se llama Saint Nectans Glen. Después de caminar por un sendero de tierra durante unos minutos nos adentramos en un bonito bosque. Empezamos a percibir el sonido del agua del riachuelo. La tranquilidad del lugar y el olor a tierra húmeda nos transportó directamente al típico bosque de Sherwood.



Por el camino encontramos un tesoro con muchas monedas, un tanto peculiar. Hicimos unas fotos para inmortalizar el momento y seguimos .



Finalmente llegamos a una caseta donde pagamos la entrada, 5,75 libras (6,5 euros) los adultos y 4,70 libras (5,30 euros) los niños, precios a fecha de 2020, y nos dejaron unas botas de agua.
Bajamos un camino y llegamos a un lugar mágico. Quizás no tanto por la cascada, sino por todo el conjunto en sí.
El paraje, los árboles, el riachuelo y las ofrendas que otros visitantes habían dejado nos gustaron mucho.
Por doquier, colgando de los árboles, en los recovecos de las piedras y en el agua observamos multitud de plegarias y ofrendas que la gente había ido dejando allí. Todo un lugar de peregrinación



La tradición de colgar cintas y ofrendas en los arboles viene porque antiguamente los druidas creían que los árboles estaban conectados con los tres mundos:
El Mar era el mundo de los ancestros y las hadas.
La Tierra era el mundo de las plantas, árboles, animales, piedras y seres humanos.
Y el Cielo era el mundo de los dioses.
En Glastonbury pudo estar la Tierra Sagrada de Ávalon, donde los druidas practicaban su religión basada en la tierra. De esa religión antigua surge la costumbre de colgar lazos con oraciones en las ramas de los árboles.
Gracias a las botas pudimos adentrarnos hasta casi debajo de la cascada. Estuvimos un buen rato allí, mirando y rebuscando para ver lo que otros habían dejado, e incluso dejamos nuestra ofrenda escondida detrás de las piedras de la pared de la cascada.






Se nos hacía de noche y había que volver, aún quedaba un trecho hasta llegar al coche y luego el camino de regreso hasta Glastonbury.
7. Stonehenge, Avebury y Bath
29/12/2014
A la mañana siguiente nos levantamos relativamente pronto para ir a Stonehenge.
Stonehenge se encuentra aproximadamente a una hora de camino en coche desde Glastonbury, en dirección este.
Teníamos comprada la entrada con antelación, ya que es un lugar muy frecuentado y no queríamos perdérnoslo. Llegamos sobre las diez de la mañana.
Después de estacionar el vehículo en el parking habilitado , obtener la entrada en ventanilla y recoger la audio guía, subimos a un autobús que nos desplazó hasta donde se encuentra el monumento megalítico.
Sobre Stonehenge, su formación y sus usos, se ha escrito mucho aunque verdaderamente no se sabe a ciencia cierta la verdad.



El precio a fecha de 2020 es de 19 libras (21,40 euros)
Su horario es de 09:00 a 22:00. La última entrada es dos horas antes del cierre.
Nuestra experiencia en Stonehenge
El paraje en sí, es una explanada verde hasta donde alcanza la vista. Se pueden observar rebaños de ovejas pastando y una carretera detrás del complejo, donde se hace patente la caravana de los vehículos que marchan lentamente para observarlo.
Se puede hacer de forma bastante diligente, de hecho es lo único que hay para ver.
Estuvimos tres horas en total. (¿Tres horas?) Si, tres horas. Todavía no entendemos como, dimos tres vueltas al complejo megalítico.
La primera vuelta fue de reconocimiento, la segunda vuelta para hacer fotos y escuchar la audio guía, y la vuelta final.



Nos quedamos con las ganas de poder acceder a su interior y poder tocar las piedras, pero está muy limitado. Sólo puedes entrar dentro del vallado previa solicitud. Es para grupos muy reducidos y la visita se realiza a primera hora de la mañana. También su precio es superior.
Después de pasar la mañana en Stonehenge fuimos directamente a Avebury.
En este emplazamiento podemos encontrar un círculo de piedras datado hace más de 5000 años. Este conjunto megalítico fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1986.



Es uno de los mayores monumentos megalíticos de Europa.
El coche lo estacionamos en la entrada del pueblo hay un aparcamiento. Iniciamos la caminata por un sendero hasta llegar a una explanada donde se ubicaban diversos monolitos no vallados que puedes fotografiar y tocar. También, en uno de los extremos de la zona, observamos un árbol con la copa repleta de ofrendas.



Tras recorrer los espacios exteriores nos adentramos en el pueblo. Tanto la iglesia como el cementerio nos fascinaron, era de película. El lugar no era muy grande y lo recorrimos en poco tiempo.



Bath
Dejamos Avebury para dirigirnos a Bath. Para no variar el GPS nos hizo una mala pasada y nos metió por un camino muy estrecho donde no pasaban dos coches.
En un momento dado un águila se posó delante de nuestro coche. Empezamos a seguirla para hacerle fotos , mientras el ave rapaz volaba y se paraba, volaba y se paraba . Finalmente, cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos en la carretera principal.
Llegamos a Bath una hora después. Estacionamos el vehículo en un párking público al lado del río y nos dirigimos a la Abadía, que estaba a punto de cerrar.
Junto a la Abadía vimos los baños romanos y posteriormente enfilamos la calle comercial donde estuvimos viendo algunas tiendas de moda.
Bath es una ciudad muy concurrida, nada que ver con la tranquila Glastonbury ,repleta de tiendas, restaurantes y cafeterías.
Después de pasar unas horas allí nos volvimos para nuestra Guest House.
8. GLASTONBURY LA Abadía, Torre Tor, Chalice Well
30/12/2014
Primeramente nos dirigimos a la Abadía, ya que la teníamos a pocos metros de nuestro lugar de hospedaje, el CovenStead. Tras pagar la entrada entramos en el recinto.
Antes visitar la zona exterior, donde se encuentra la tumba del Rey Arturo, pasamos por una sala donde observamos diferentes objetos relacionados con el lugar.
Una vez visto seguimos el mapa que nos habían ofrecido e iniciamos la visita.
La Abadía de Glastonbury
La abadía de Glastonbury, actualmente en ruinas, es una de las iglesias no subterráneas más antiguas del mundo. Cuenta la leyenda que José de Arimatea sobrino de Jesús de Nazaret, la fundó en el año 63. Se trajo consigo el Santo Grial a la vez que habría plantado el espino blanco. La particularidad de este espino es que florece dos veces al año, en Navidad y en Semana Santa, ambas fechas muy unidas al cristianismo.
Hoy en día solo quedan las ruinas de lo que antiguamente fue el santuario cristiano más importante de Inglaterra.



Tumba del Rey Arturo y Lady Ginebra
Independientemente de todo esto, también estábamos allí para ver la mítica tumba del Rey Arturo y su esposa Lady Ginebra. Situadas en el altar mayor donde se supone reubicaron sus restos, en el año 1278.
En 1191 los cuerpos del rey Arturo y la reina Ginebra fueron encontrados por los monjes en el antiguo cementerio, dentro del recinto.
El sitio original de la tumba del rey Arturo está situado a 15 metros de la entrada Sur de la Lady Chapel. Bajo la losa encontraron un tronco hueco y dentro dos esqueletos, el de un hombre y una mujer, la cual conservaba intacta la cabellera rubia que tanto la caracterizó. Y junto a ellos una cruz de plomo con una inscripción.
A unos metros de esta localización, en el año 1278, enfrente del altar mayor reubicaron los restos del Rey Arturo y Lady Ginebra.






Según cuenta la leyenda, después de la última batalla, Arturo, moribundo fue trasladado a la isla de Ávalon.
Arturo ordenó a sir Bedivere que arrojara, a un lago concreto, su espada Excalibur. Al arrojarla, una mano surgió del agua y sujetó la espada. Según la creencia popular, esto ocurrió en el puente de Pomparles, actualmente frente a un lago desecado en las cercanías de Glastonbury.
La historia de la Abadía
La historia de la Abadía cambió radicalmente cuando el rey Enrique VIII, celoso del poder y riqueza de la Iglesia, mandó disolver los monasterios de todo el país.
Esta próspera abadía benedictina estaba gobernada por el abad Michael Whyting, de 80 años de edad. Los hombres del rey acusaron al Abad de haber robado un cáliz del tesoro real.
El caso es que el anciano abad fue colgado en la torre Tor. Después su cuerpo sería cortado en cuatro trozos, que fueron llevados a las cuatro ciudades cercanas más importantes, mientras que su cabeza permaneció en el atrio de la abadía. Poco después este lugar se convertiría en un montón de ruinas.
Dice la leyenda que el fantasma del Abad sigue hoy presente en el lugar.
De todo lo que queda allí la cocina del Abad es lo mejor conservado. Hay recreadas escenas y utensilios de la vida cotidiana del momento.
Recorrimos tranquilamente los jardines con sus lagos y visitamos las diferentes estancias antes de salir de allí.
Colina Tor
Iniciamos la caminata subiendo por la calle High Street hasta al final, para luego girar a la derecha y posteriormente, tras unos metros a la izquierda, vimos un camino de tierra que parecía que nos iba a llevar hasta la cima. No había cartel indicativo y no se puede subir en coche.



Antes de dejar reflejadas aquí nuestras sensaciones hay que decir que la colina de Tor es uno de los símbolos indiscutibles de Glastonbury.
Es lo que queda hoy de un monasterio medieval que fue derribado por un terremoto en 1275.
Esta torre, así como el monasterio, fueron erguidos en memoria de San Miguel, el arcángel que mató a la bestia, este lugar estaba considerado como una entrada al inframundo.
Como el cristianismo acabó considerando diablos a todos los dioses o seres sobrenaturales del mundo pagano, el monasterio fue dedicado a San Miguel, el arcángel que mató al dragón, representación de Satán.
Aunque también San Miguel podría ser un santo que remplazó al dios celta Bel, en cuyo honor se celebra la fiesta de Betlane, fiesta de la fertilidad.
Una de las más viejas leyendas de Glastonbury asegura que la torre Tor era la puerta de entrada al otro mundo en el que creían los celtas.
Un poco de mitología
Esta puerta estaría guardada por Gwynn ap Nudd (figura mitológica galesa y gobernante del otro mundo), que surgía desde este lugar en la víspera de nuestra noche de San Juan, dirigiendo la Cacería Salvaje junto a su jauría de perros. Buscaban las almas de los que morían recientemente para llevarlos a su mundo subterráneo, donde descansaban en el caldero de la resurrección.
Gwynn significa dragón rojo, y rojo es el dragón que actualmente figura como símbolo del condado de Somerset. También lo fue del rey Arturo y de la cercana Gales.
La colina consta de siete terrazas de forma concéntrica, unidas y separadas, y era por donde antiguamente los monjes subían al monasterio.
Al trayecto laberíntico se le consideraba una representación del camino de la vida que lleva a la muerte, y de esta a la resurrección. Es un camino iniciático, de aproximadamente tres horas, donde los hombres buscan respuestas a los misterios de su naturaleza.Hoy en día, debido a la erosión del terreno, existen maneras más rápidas y accesibles para llegar hasta lo alto de la torre.



Nosotras subimos por uno de estos caminos más accesibles, por unas piedras a modo de escalones.
No se tarda mucho en llegar a la cima, pero la pendiente es pronunciada. Recomiendo llevar algo de beber y comer ya que las vistas, desde lo alto, son espectaculares y apetece quedarse ahí sentado un ratito para deleitarse con el paisaje. Las energías aquí emanan del interior de la tierra.
Después de un rato descendimos la colina con la compañía de algunas ovejas, para dirigirnos a otro emplazamiento próximo y sagrado, Chalice Well. El Manantial del Cáliz.
Chalice Well
Al parecer, mientras que Tor era un emplazamiento para los druidas, en Chalice Well las sacerdotisas cuidaban esta especie de jardín encantado, con un manantial de frías aguas con propiedades medicinales.
Según cuentan las leyendas Griálicas, José de Arimatea escondió el cáliz en este lugar.



Hay quien le llama el Manantial Rojo o Sangriento, ya que el agua, rica en hierro, deja un rastro rojizo por donde pasa. La fuente del manantial se llama Vesica Piscis y cuenta con un símbolo, que también se encuentra en la puerta de entrada al jardín, conectado con la geometría sagrada que representa la dualidad: dos circunferencias unidas, cuya intersección está atravesada por una línea recta. Esta imagen fue diseñada (basándose en otros modelos de la antigüedad) por Frederick Bligh Bond, arqueólogo y vidente que excavó la Abadía a comienzos del siglo pasado, como un símbolo de paz universal.



El misterio del agua
El agua fluye pura e incontaminada de forma continua y permanente (más de 100.000 litros diarios) a 11 grados, independiente de la temporada o el clima exterior. Se dice que esta agua es ajena al ciclo de evaporación , desconociéndose la profundidad de la que procede. Hubo tiempos de sequía extrema en los que la única agua que había en Glastonbury era la de este manantial.
Además de los minerales en suspensión, se le atribuyen a estas aguas medicinales una fuerza vibratoria relacionada con la energía telúrica.
De hecho, Chalice Well está situada justo en la intersección de dos líneas imaginarias que unen; por un lado la que pasa por Tor y la Abadía, y por otro lado la que pasa por la colina de Wearyal Hill, la antigua Ynys Witrin.
Al entrar al lugar nos facilitaron un mapa y fuimos siguiendo el recorrido de un punto a otro. El recorrido es muy romántico, pero el verdadero interés del lugar es, sin duda es el agua la recorre.
Desde un punto, llamado La Cabeza del Dragón, se puede tanto beber agua como recogerla en una botella .



En la entrada, a un precio no muy económico, venden botellas. Nosotras llevábamos una, pero también compramos en el supermercado Morrison un par más, para llenarlas y llevarnos el agua a casa.
En definitiva, es un lugar que merece la pena visitar por su encanto, sus jardines y sobre todo por su agua.
Si probáis el agua veréis que tiene cierto regusto a sangre, es por el hierro que contiene.
9. fin de año en Glastonbury
31/12/2014
Para este último día tuvimos que cambiar de lugar de alojamiento ya que era la noche de fin de año y el CovenStead estaba cerrado.
Nos dirigimos a nuestro nuevo emplazamiento, situado al lado de la plaza Market.
The Who’d A Thought It, una pensión con un pub restaurante al más puro estilo inglés, con una barra larga y con muchos surtidores de diferentes cervezas.
Tras dejar las maletas en nuestro nuevo lugar de hospedaje, dedicamos el resto del día a pasear por High Street para efectuar las compras de última hora.
Por la tarde, hicimos las maletas y nos fuimos al Pub para empezar la fiesta de fin de año.
A la mañana siguiente nos dirigimos hacia el aeropuerto de Bristol, donde dejamos el coche de alquiler y embarcamos de regreso a casa.
No imaginé nunca hacer este viaje sino es por nuestra amiga Reyes, que nos inspiró unos meses antes cuando nos comentó que quería ir a Ávalon.
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